Una de las utilidades fundamentales del gas natural es su aplicación para calefacción. Las calderas que funcionan con gas natural se caracterizan por la eficacia y confort de estos sistemas de calefacción. Estas son algunas de sus ventajas:
El gas natural se emplea tanto en calderas de calefacción o mixtas (calefacción más agua caliente), ya sea para una sola vivienda o para un edificio o urbanización), son regulables y programables para tener el confort que se necesite y cuando se necesite. También se emplea el gas natural en radiadores murales autónomos, que proporcionan calor instantáneo sólo en la habitación que se desee. Son estancos, por lo que no consumen el aire interior de la vivienda. En las chimeneas el gas natural se utiliza como llama real pero sin leña o carbón.
Confort en la vivienda
Con el gas natural y los sistemas de control y programación, cada una de las viviendas del edificio alcanza rápidamente una temperatura de confort, evitando las habituales diferencias de temperatura entre los distintos pisos.
La calefacción central de gas natural puede controlarse a distancia, sin necesidad de ir a la sala de calderas. Incluso puede hacerlo la empresa instaladora mediante sistemas de telecontrol. El funcionamiento de la calefacción puede programarse de manera automática, haciéndolo una vez y olvidándose de ella durante todo el invierno.
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