El emisor térmico es un sistema de calefacción que no necesita ningún tipo de obra en su vivienda para ser instalado. Además no tiene mantenimiento, ni depósitos ni calderas. Funciona con electricidad y no contamina el aire ya que no produce ningún tipo de gases ni humos.
El emisor térmico está recomendado por los alergólogos para aquellas personas con problemas respiratorios como alergias, asma o silicosis.
Tiene un rendimiento aproximadamente superior en un 50% a otros sistemas de calefacción de uso continuado (10 a 12 horas de funcionamiento) ya que su consumo no supera las 5 o 6 horas y mantiene en todo momento una temperatura confortable en el hogar.
Los emisores térmicos actuales son digitales y fácilmente configurables para adaptar su funcionamiento a las horas de uso de la vivienda.
Los emisores térmicos se fabrican en aluminio inyectado y en su base tienen una resistencia recubierta de un aceite especial. Cuando es necesario calentar la habitación, la resistencia se calienta y el aceite se vaporiza de forma que va rotando en el interior del radiador. El calor se transmite a la habitación tanto por radiación como por convección natural.
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